
Tipos de nubes y qué tiempo pueden anunciar
Una guía de observación para reconocer cirros, estratos, cúmulos y los demás géneros sin convertir cada nube en un pronóstico infalible.
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Una guía de observación para reconocer cirros, estratos, cúmulos y los demás géneros sin convertir cada nube en un pronóstico infalible.

Rojo, naranja, amarillo, verde, azul, añil y violeta es la lista clásica. La naturaleza, sin embargo, no pinta siete franjas: despliega un espectro continuo cuyo orden nace del recorrido de la luz en cada gota.

Una aurora no es luz solar reflejada ni gas que arde: es la respuesta luminosa de la alta atmósfera a partículas energizadas en la magnetosfera. El color y la forma cuentan dónde y cómo ocurrió.

España queda lejos del óvalo auroral habitual, pero una tormenta geomagnética intensa puede expandirlo y hacer visible su parte roja más alta. La actividad solar es solo una pieza: también importan la geometría, la oscuridad y las nubes.

La Luna pone en marcha el ritmo principal de las mareas, pero la forma de las costas, la profundidad y el tiempo atmosférico deciden cómo llega ese ritmo a cada playa. Entender ambas partes ayuda a leer una predicción con sentido.

La magnitud describe el tamaño del terremoto en su fuente; la intensidad describe cómo se siente y qué efectos produce en un lugar concreto. Un mismo seísmo tiene una magnitud estimada, pero muchas intensidades.