Curiosidades explicadas

Por qué flotan los barcos aunque estén hechos de metal

El casco obliga al barco a desplazar una gran masa de agua antes de hundirse; cuando esa agua pesa tanto como el buque, el empuje equilibra su peso.

Buque portacontenedores flotando con la parte sumergida del casco visible bajo el agua

Un bloque compacto de acero se hunde porque pesa más que el pequeño volumen de agua que desplaza. Un barco del mismo metal reparte su masa alrededor de un casco hueco y ocupa un volumen enorme. Al entrar parcialmente en el agua, desplaza suficiente líquido para que el empuje hacia arriba iguale su peso. En ese punto, flota.

La forma no vuelve ligero al acero ni engaña a la gravedad. Cambia la relación entre masa total y volumen desplazado, que es la que decide el resultado.

El agua empuja hacia arriba incluso a lo que se hunde

La presión de un líquido aumenta con la profundidad. La parte inferior de un objeto sumergido recibe una presión algo mayor que la parte superior. Las fuerzas laterales se compensan, pero entre las fuerzas verticales queda una resultante hacia arriba: el empuje.

El principio de Arquímedes permite calcularlo sin sumar la presión punto por punto:

El empuje que recibe un cuerpo total o parcialmente sumergido es igual al peso del fluido que desplaza.

El material didáctico de NASA Glenn recalca que este empuje actúa también sobre un objeto que acaba hundiéndose. No desaparece; sencillamente no basta para compensar su peso.

Hay tres situaciones básicas:

  • si el empuje es menor que el peso, el objeto acelera hacia abajo;
  • si el empuje es mayor, asciende;
  • si ambos se igualan, queda en equilibrio.

Un barco que flota en reposo está en la tercera situación. El agua desplazada pesa exactamente lo mismo que el barco completo, incluida su carga.

El contraste entre un bloque y un casco

Comparación entre un bloque de acero hundido y un casco hueco que desplaza más agua
Con la misma masa de metal, un casco hueco ocupa más espacio y puede desplazar el peso de agua necesario antes de quedar sumergido.

Imaginemos una tonelada de acero comprimida en un bloque. Su volumen es relativamente pequeño porque el acero tiene una densidad varias veces superior a la del agua. Incluso totalmente sumergido, el bloque desplaza una masa de agua menor que una tonelada. Su peso gana y el bloque desciende.

Ahora usemos esa misma tonelada para fabricar una estructura fina, ancha y hueca. El conjunto encierra mucho volumen con aire y ocupa más espacio sin añadir apenas masa. No necesita sumergirse por completo para apartar una tonelada de agua. Cuando alcanza ese desplazamiento, el empuje iguala al peso y el descenso se detiene.

Es habitual resumirlo diciendo que «el aire hace flotar al barco». El aire ayuda porque aporta volumen con muy poca masa, pero no actúa como un globo que tire del buque hacia arriba. Es la forma exterior estanca del casco la que permite desplazar una gran cantidad de agua.

Otra forma de expresarlo es calcular la densidad media del conjunto: masa del acero, maquinaria, combustible, carga y aire dividida por el volumen exterior relevante. Mientras esa densidad media sea menor que la del agua y el casco pueda mantener el agua fuera, existe una posición de flotación.

El barco se hunde un poco hasta encontrar el equilibrio

Cuando se coloca un casco vacío sobre el agua, primero desciende. A medida que se sumerge, aumenta el volumen de agua desplazada y, por tanto, el empuje. El movimiento se detiene cuando el agua apartada pesa tanto como el barco.

Si se añade carga, el peso aumenta y se rompe momentáneamente el equilibrio. El buque baja un poco más, desplaza más agua y encuentra una nueva línea de flotación. Esto explica por qué un carguero vacío muestra más casco por encima del mar que uno cargado.

El desplazamiento de un buque se expresa con frecuencia como masa o peso, no solo como volumen. Decir que desplaza una determinada cantidad de toneladas significa que el agua apartada tiene esa masa y que, en equilibrio, coincide con la masa total del buque.

El mismo barco vacío, cargado correctamente y sobrecargado con distintas líneas de flotación
Más carga obliga al casco a hundirse y desplazar más agua; superar el margen previsto reduce la seguridad.

Hay un límite: no basta con que quede casco visible

Un barco no puede seguir bajando de manera indefinida. Llega un momento en el que una abertura, la cubierta u otra zona vulnerable queda demasiado cerca del agua. Las olas pueden embarcar agua, el francobordo disminuye y las reservas de estabilidad se reducen.

Las marcas de carga del costado —conocidas de forma general como líneas de Plimsoll— indican hasta dónde puede sumergirse un buque en determinadas condiciones. La NOAA explica que permiten detectar una sobrecarga al comparar la marca con la superficie del agua.

No hay una única línea válida para cualquier mar. La densidad del agua cambia con la salinidad y la temperatura, y las condiciones estacionales alteran los márgenes reglamentarios. La interpretación profesional de las marcas pertenece a la operación marítima; no es una estimación que deba hacerse a ojo desde el muelle.

En agua dulce se hunde un poco más

El agua salada es más densa que la dulce. Un litro de agua marina pesa más que el mismo volumen de agua dulce, así que proporciona un empuje mayor para un volumen desplazado igual.

Cuando un barco pasa del mar a un río, necesita apartar un volumen algo mayor para desplazar su propio peso. Por eso se sitúa un poco más bajo. Al volver a agua más salina, asciende ligeramente.

El barco no cambia de peso de forma relevante en la transición. Cambia el volumen de agua necesario para equilibrarlo. El mismo principio explica por qué una persona suele flotar con más facilidad en agua muy salada.

Flotar no garantiza permanecer derecho

La flotabilidad responde a si el peso puede equilibrarse con el empuje. La estabilidad plantea otra pregunta: si el barco se inclina por una ola o por una carga desplazada, ¿aparecerá un momento que lo devuelva a su posición o seguirá volcando?

Para estudiarla se consideran, entre otros factores, el centro de gravedad y el centro de carena, que representa el punto de aplicación del empuje del volumen sumergido. Cuando el casco escora, la forma de ese volumen cambia y el centro de carena se desplaza.

Un buque puede flotar y ser inestable. Una carga situada demasiado alta, líquidos que se mueven dentro de tanques parcialmente llenos o pesos mal repartidos pueden perjudicar su capacidad de enderezarse. Por eso el diseño naval no termina al comprobar que el desplazamiento basta.

El casco ancho de una barcaza, la quilla de un velero y la distribución interna de un carguero resuelven problemas diferentes. No existe una forma universal óptima: debe combinar flotabilidad, estabilidad, resistencia estructural, capacidad y comportamiento en el oleaje.

Qué ocurre cuando entra agua

Una vía de agua perjudica al buque de dos maneras. Primero, el agua que entra añade masa al conjunto. Segundo, ocupa espacios que antes aportaban volumen con poca masa. El barco necesita hundirse más para conseguir el empuje adicional.

Si la inundación continúa, puede alcanzar aberturas, reducir la estabilidad o superar el volumen de desplazamiento seguro. El hecho de que el acero siga intacto en gran parte no evita el hundimiento: ha cambiado el sistema completo.

Los compartimentos estancos limitan la extensión de una inundación. Si una sección se llena, otras conservan volumen protegido. Su eficacia depende del diseño, del daño y de que puertas y cierres estén en la posición adecuada; no convierten un casco en invulnerable.

Un submarino utiliza la misma física

Un submarino no abandona el principio de Arquímedes. Modifica su masa mediante tanques de lastre. Para sumergirse deja entrar agua, aumenta su densidad media y consigue que el peso supere al empuje. Para ascender expulsa agua de los tanques con aire a presión y reduce la masa.

Durante una navegación estable bajo el agua busca una flotabilidad aproximadamente neutra y emplea superficies de control y propulsión para maniobrar. Un barco de superficie, en cambio, mantiene gran parte de su volumen fuera del agua y encuentra el equilibrio en la línea de flotación.

Una prueba sencilla con papel de aluminio

Se puede observar el efecto sin fórmulas complejas:

  1. corta dos trozos iguales de papel de aluminio;
  2. compacta uno en una bola firme;
  3. da al otro forma de pequeña bandeja con bordes;
  4. colócalos con cuidado en un recipiente ancho con agua;
  5. añade monedas iguales a la bandeja, de una en una y centradas.

La bola y la bandeja contienen una masa parecida de aluminio, pero la bandeja desplaza mucho más agua antes de inundarse. Si una moneda queda en un extremo, también se aprecia que reparto de peso y estabilidad son cuestiones inseparables.

Esta demostración no reproduce la complejidad de un barco real, pero deja visible la idea central recogida en la actividad educativa de la NOAA: la capacidad de carga depende de cuánto fluido puede desplazar una forma sin perder su margen de flotación.

El metal de un barco no deja de ser más denso que el agua. Lo que flota es el buque entero: una estructura extensa, en gran parte hueca, que aparta una masa de agua igual a la suya. Arquímedes explica por qué no se hunde; la arquitectura naval decide que lo haga con estabilidad y con un margen seguro.