Vida práctica

Tipos de casquillos de bombilla: cómo distinguirlos

La forma del casquillo es solo el primer dato. Esta guía traduce los códigos más habituales y explica qué revisar para que la sustitución sea compatible y segura.

Persona comparando una bombilla LED con varios tipos de casquillo sobre una mesa

E27, GU10, G9, R7s… Los códigos de una bombilla parecen una colección arbitraria de letras y números, pero sirven para identificar cómo se conecta la fuente de luz al portalámparas. Acertar con el casquillo es imprescindible: dos bombillas con el mismo aspecto exterior pueden utilizar conexiones distintas, y dos con el mismo casquillo pueden funcionar a tensiones diferentes.

La manera más fiable de sustituir una bombilla es leer el código de la antigua, fotografiar sus datos y comprobar la inscripción de la luminaria. Si falta esa información, la forma y las medidas ayudan a reducir opciones, pero no conviene comprar solo «a ojo».

Primero, separa tres conceptos

Antes de descifrar códigos, evita mezclar estas características:

  • Casquillo: pieza que conecta la bombilla al portalámparas; puede ser de rosca, bayoneta, patillas o contactos en los extremos.
  • Forma de la bombilla: esfera, vela, reflector, tubo, cápsula… Un nombre como MR16 describe una forma y un tamaño de reflector, no garantiza por sí solo un casquillo concreto.
  • Tecnología: LED, halógena u otra. Un mismo casquillo puede aparecer en tecnologías diferentes.

El casquillo correcto asegura el encaje mecánico previsto, pero todavía habrá que revisar tensión, dimensiones, potencia permitida y otras condiciones.

Familias de casquillos de bombilla de rosca, bayoneta, patillas y doble extremo
Reconocer primero la familia —rosca, bayoneta, patillas o doble extremo— hace más fácil localizar el código exacto.

Rosca Edison: E14, E27 y E40

La letra E identifica la rosca Edison y el número expresa su diámetro nominal en milímetros. En una vivienda son frecuentes:

  • E14: rosca estrecha, habitual en lámparas pequeñas y algunas bombillas con forma de vela.
  • E27: rosca más ancha, muy extendida en lámparas de techo, mesa y pie.
  • E40: rosca grande destinada sobre todo a aplicaciones de mayor tamaño; no es una alternativa doméstica a E27.

E14 y E27 se distinguen con facilidad cuando están juntas, pero la inscripción sigue siendo la prueba más segura. No se deben forzar ni compensar con una posición torcida. Si una rosca no entra suavemente, detente: puede ser el tamaño equivocado o estar dañado el portalámparas.

El código E describe la conexión, no el brillo. Una E27 no tiene por definición más lúmenes que una E14, ni el número indica vatios.

Bayoneta: B15 y B22

Un casquillo de bayoneta entra presionando y gira una pequeña fracción para que sus tetones laterales queden bloqueados en las ranuras. Los códigos más conocidos son B15 y B22, de aproximadamente 15 y 22 milímetros de diámetro nominal.

Pueden aparecer letras adicionales, como en B22d, que completan la designación técnica. No conviene ignorarlas si se necesita una sustitución exacta: la disposición de contactos y tetones puede cambiar. Llevar la bombilla antigua o una fotografía nítida de la base evita confundir variantes que parecen casi iguales.

En España la rosca es muy común, pero eso no elimina las bayonetas de lámparas antiguas, aparatos o productos de otros mercados. Comprobar antes de girar evita dañar el portalámparas.

Patillas y espigas: G4, GU5.3, GU10 y G9

La familia G reúne conexiones con dos o más contactos que se introducen a presión o mediante inserción y giro. En varios códigos habituales, el número se relaciona con la separación entre contactos, pero las letras intermedias también importan: G, GU, GX y GY no deben considerarse intercambiables solo porque compartan cifra.

G4

Tiene dos patillas rectas finas separadas 4 milímetros. Es frecuente en pequeñas cápsulas y luminarias compactas, a menudo con alimentación de baja tensión. «A menudo» no significa «siempre»: confirma la tensión impresa en la fuente y el sistema de alimentación.

GU5.3

Presenta dos patillas rectas con 5,3 milímetros entre ellas. Es habitual en reflectores que muchas personas llaman MR16 y suele asociarse a baja tensión mediante un transformador o controlador. MR16 no basta para comprar: hay reflectores de aspecto parecido con GU10.

GU10

Sus dos espigas terminan en una zona ensanchada. Se insertan y giran para quedar sujetas. Se utiliza mucho en focos direccionales conectados a la red. La distancia nominal entre contactos es de 10 milímetros.

Diferencia entre las espigas de un casquillo GU10 y las patillas de un GU5.3
GU10 se bloquea con un giro; GU5.3 utiliza dos patillas rectas. La forma del reflector puede ser casi idéntica.

G9

Se reconoce por sus dos contactos en forma de lazo o pequeñas horquillas. Se introduce a presión y aparece en cápsulas compactas. El glosario técnico de la Comisión Europea describe G9 como un casquillo de dos contactos separados 9 milímetros y pensado para tensión de red.

No intentes enderezar un contacto para que una G9 se parezca a una G4. Son sistemas distintos y sus portalámparas también lo son.

R7s: contacto en los dos extremos

Una fuente R7s es lineal y se sujeta por ambos extremos, cada uno con un contacto. Aquí no basta con acertar la familia: la longitud total debe coincidir con la luminaria. Existen varias medidas y una fuente demasiado corta no quedará fijada, mientras que una larga no debe forzarse.

Las R7s se han usado en focos, lámparas de pie y proyectores. Al sustituir una versión antigua por LED hay que comprobar el espacio disponible, la posición de emisión y si el equipo admite ese reemplazo. Algunas luminarias son estrechas o trabajan a temperaturas que requieren una solución específicamente compatible.

Tubos y conexiones menos habituales

Los tubos lineales tradicionales suelen utilizar pares de patillas en cada extremo, con designaciones como G5 o G13. El casquillo no es el único elemento del sistema: puede haber reactancia, cebador o circuito electrónico. Un tubo LED con el mismo tamaño físico no es automáticamente compatible con cualquier luminaria existente.

También pueden aparecer GX53, GU24 y muchas conexiones especiales en hornos, frigoríficos, vehículos, proyectores o equipos profesionales. La IEC 60061 reúne centenares de hojas normalizadas de casquillos, portalámparas y calibres para asegurar intercambiabilidad y seguridad. Ante una referencia poco común, busca el código completo en la pieza o en el manual del aparato; no deduzcas la equivalencia por parecido.

Cómo identificar un casquillo desconocido

Sigue este orden, con la luminaria apagada y la bombilla fría:

  1. Fotografía la inscripción de la bombilla y del portalámparas antes de retirarla.
  2. Anota el código completo, incluida cualquier letra final.
  3. Observa el mecanismo: rosca, presión y giro, patillas rectas, lazos o contactos dobles.
  4. Mide solo con la pieza retirada y sin tensión. En roscas interesa el diámetro; en patillas, la separación entre centros; en R7s, la longitud total.
  5. Busca la referencia del modelo en su embalaje o ficha técnica. El QR de la etiqueta energética puede conducir a EPREL, cuya ficha incluye el tipo de casquillo.

Si no puedes retirar la fuente sin tocar partes deterioradas, o el portalámparas está ennegrecido, flojo o deformado, no sigas manipulándolo. Desconecta el circuito de forma segura y pide revisión profesional.

Persona comparando el código y las medidas de una bombilla con su embalaje
El código completo y la tensión son más fiables que comparar únicamente el aspecto exterior.

El casquillo coincide: aún faltan seis comprobaciones

La guía pública de Energy Rating recomienda anotar forma y tamaño del casquillo, tensión, lúmenes, temperatura de color y, en fuentes direccionales, ángulo de apertura. En la práctica, revisa:

  1. Tensión: debe corresponder al portalámparas y al equipo de alimentación. GU10 y GU5.3, por ejemplo, pueden parecerse desde lejos y pertenecer a sistemas eléctricos distintos.
  2. Dimensiones: la bombilla tiene que caber dentro de tulipas, aros y luminarias cerradas.
  3. Potencia máxima de la luminaria: respeta la cifra marcada por el fabricante. Mira el consumo real, no una equivalencia publicitaria con una bombilla antigua.
  4. Lúmenes y reparto de luz: determinan cuánto y hacia dónde ilumina.
  5. Regulación: una instalación con regulador necesita una fuente declarada compatible con ese regulador.
  6. Condiciones de uso: verifica si admite recintos cerrados, humedad, exterior o temperaturas especiales cuando corresponda.

La Comisión Europea explica que la ficha pública de las fuentes registradas en EPREL puede mostrar flujo luminoso, temperatura de color y tipo de casquillo. Es una comprobación adicional útil cuando la caja resulta ambigua.

¿Merece la pena usar un adaptador?

Un adaptador puede convertir físicamente una conexión, pero no vuelve compatibles por arte de magia la tensión, el espacio, la disipación de calor ni la potencia admitida. Además, alarga el conjunto y añade una unión mecánica. Solo debería usarse si está destinado a esa combinación, cumple las especificaciones de la luminaria y deja la bombilla bien sujeta y dentro de sus límites. No es una solución para forzar un producto dudoso.

La regla final cabe en una foto: conserva el código de la bombilla antigua, la tensión y las medidas. Con esos tres datos, reconocer el casquillo deja de ser un juego de parecidos y se convierte en una sustitución verificable.